Madres trabajadoras del Garrahan lograron volver a amamantar a sus bebés en el hospital

Actualidad Sociedad
La Asociación Civil y Gremial de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan logró en la últimas horas las vacantes que reclamaba desde mediados de 2019 para las mamás trabajadoras y sus bebés que habían sido dejados afuera del Jardín Maternal «Quiero mimos» que funciona en el hospital desde su fundación hace más de 30 años y donde el año pasado la dirección macrista del Garrahan había cerrado las nuevas vacantes por primera vez en la historia de esta institución.
Fue luego de meses de lucha porque el macrismo había cerrado las vacantes para lactantes en el jardín maternal interno por primera vez en 30 años de funcionamiento.
Al respecto, una de las licenciadas en nutrición que atiende allí a las niñas y niños, Norma Lezana, presidenta de la Asociación Civil y Gremial de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan, expresó al respecto que «ya están las vacantes, solo falta una y la lograremos, y estamos muy felices porque las mamás trabajadoras ya pueden volver a dar la teta en el Hospital, como lo hacíamos sin problemas desde hace 30 años, derecho que el año pasado las autoridades designadas por Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta nos habían quitado, ante lo que decidimos hacer sentadas, presentaciones judiciales, festivales musicales, paneles de exposición de prestigiosos profesionales, para llegar a hoy, mediados de enero de 2020, a este logro en el que agradecemos a las y los periodistas y gente de las redes sociales, familiares de pacientes, a trabajadores y trabajadoras del Garrahan y otros hospitales y lugares laborales, a diferentes espacios políticos y sociales y referentes de luchas por diferentes derechos, gremios, a las y los miembros del Comité de Lactancia de la Sociedad Argentina de Pediatría, a nuestro equipo jurídico, y a todos y todas los que colaboraron».
«El logro de esta lucha es una señal para todos y todas, pensemos cómo nos organizamos para igualar y ampliar nuestros derechos, cómo hacemos las trabajadoras para dejar de sentirnos culpables o en peligro de perder trabajo y carrera profesional a la hora de maternar, cómo hacemos para no tener que pedir permiso para dar la teta a nuestros hijos e hijas, si resulta que necesitamos o queremos trabajar o es que teníamos sueños de ser lo que quisiéramos ser. Esta lucha excede los muros del Garrahan, ciertamente tiene que ver con género y patriarcado y todas las mamás que quieran amamantar en el trabajo tienen nuestro apoyo, nosotras pudimos, ustedes van a poder, cuenten con nosotras».
El Hospital Garrahan cuenta con 4 mil trabajadores y trabajadoras y depende en un 80 por ciento del gobierno Nacional y en un 20 por ciento de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en cuanto a sus fondos, siendo antes 50 y 50 por ciento, pero ese porcentaje fue modificado por un acuerdo de Horacio Rodríguez Larreta con Mauricio Macri durante su presidencia, para que casi todo el presupuesto sea financiado por el Gobierno Nacional.
«El jardín maternal funcionó 30 años sin problemas de cupos para lactantes, pero en la gestión del presidente Mauricio Macri negaron vacantes al menos a 24 madres trabajadoras del Hospital de distintos sectores, por decisión del Consejo de Administración y la Dirección del Hospital, quienes ya están por dejar sus cargos ante el cambio de Gobierno Nacional», explicó Lezana. 
Ante la novedad en los primeros días de 2020, Lezana celebró que «después de muchos meses de lucha, sentadas frente a la Dirección, del enorme festival por el Derecho a Trabajar y amamantar, una genial charla científica sobre lactancia y trabajo y ante la intensa negativa de las autoridades de turno, la decisión de las trabajadoras con la Asociación de Profesionales fue importante para por fin tener las vacantes por las que tanto luchamos». 
«Recién empezado el año 2020, las mujeres trabajadoras del Hospital Garrahan logramos volver a amamantar en el lugar de trabajo, ejerciendo un derecho humano fundamental, organizadas colectivamente, cuando nos querían quitar ese derecho que habíamos ejercido sin problemas desde hace más de 30 años, queriendo acallarnos con el pago de 5 mil pesos por bebé para dejarlo en un lugar fuera de nuestro trabajo, o peor, obligarnos a dejar de trabajar por unos meses sin goce de haberes, o buscar un familiar que se encargara del cuidado con el costo de interferir en la lactancia (y todas salidas individuales)», explicó Lezana.
«No nos callamos y luchar fue una decisión política correcta, en forma colectiva, todas de acuerdo, todas para una y una para todas, nos empoderamos, mamá y bebe no se separaron y vinieron a trabajar y cuidamos a los bebés en un espacio lúdico cedido por la Asociación hasta que nos dieron ahora las vacantes, y así llegamos a mediados de enero de 2020 con esta gran noticia, producto de no bajar los brazos», finalizó.
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