Pan y Queso, una elección a perdedor

Las dos fuerzas políticas de nuestro país que concentran el casi 80% de los votos, dejan sin fuerza a las otras opciones que competirán en las paso del 11 de agosto, en las primarias de octubre y posterior segunda vuelta, ambas fórmulas a ojo de la sociedad concentran una altísima imagen negativa, induciendo al elector a votar en modo “anti” que a favor ·de”, esta coyuntura tiene un análisis que pasaremos a compartir.

Por Eduardo Valfierno.

Tanto Macri – Pichetto como Fernandez – Fernandez tendrían más poder si pierden la elección en la segunda vuelta con poco margen de votos, ya que cada uno tendría la suma de la mitad del electorado encontrándose legitimado sin lugar a dudas ante la decisión popular.
Quien gane, tendrá que gobernar a expensas de las necesarias reformas como las laborales, previsionales e impositivas, que como sabemos las mismas se sancionan en el congreso nacional que estará partido en mitades, por lo tanto, es poco probable que una ley que quita derechos alguien quiera asumir el costo político de levantar la mano; en el caso de Macri, en vistas de su visión internacional el compromiso lo tiene  en el FMI y en los organismos internacionales, tendrá que demostrar al mundo y a los mercados que la Argentina es un buen lugar para invertir, para eso necesita las reformas y que el Kirchnerato es probable que no las convalide, obligando a Macri a realizar el uso de los DNU  siendo un escándalo y si ese grado de conflicto se y transfiere a la sociedad, sumando  la falta de recuperación económica, desempleo, poco crédito  la desesperanza lucirá como una sombra deseando que se retire, estaríamos frente a las puertas de un estallido donde el congreso a través de  los mecanismos institucionales pondría orden a lo desordenado, sin descuidar que puede emerger la posibilidad de una asamblea legislativa que ante la caída en picada buscara a quien tenga la mayor autoridad para delegarle los poderes de gestionar,  la senadora que integra la fórmula presidencial seria la más representativa ante esta posibilidad para que sea designada nuevamente Presidente de todos los argentinos, asumiendo bajo un operativo clamor orquestado en las desde las bases de una militancia que nuevamente quiere que su vida sea más fácil, poder consumir y creer que están viviendo en la comunidad organizada.
En caso de triunfar la formula Fernandez Fernández,  será la primera vez que un gobierno peronista afronta de plano una crisis, lo cual tendríamos que experimentar como la llevarían adelante, sin dinero, con poco crédito y principalmente con sus promesas basadas en la justicia social que fue ni más ni menos que la utilización de la plata ajena para que otros vivan sin esfuerzos y mucho menos con trabajos productivos, el devenir la situación en el lógico deterioro del país,  traería un estallido de cacerolas,  volviendo la ciudadanía mirar a  Macri a fortalecer su poderío político.
Ante estos posibles escenarios y describiendo lo que sucede hoy en la política argentina, parecen que los políticos están jugando al pan y queso, donde calculan, escamotean, y a su vez avanzan a un resultado incierto pero que les garantice la sucesión.

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