La Universidad de La Matanza le dice NO a Fernando Espinoza

Nuevamente, el exintendente de La Matanza y actual diputado nacional, Fernando Espinoza, intenta utilizar un organismo nacional, autónomo y autárquico como la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) para obtener rédito político.

En esta ocasión, y en el marco del debate iniciado en la Comisión de Presupuesto y Hacienda para tratar la Ley de Presupuesto 2018, el legislador reiteró su pedido de asignación de fondos para la apertura de un anexo universitario en González Catán que nada tiene que ver con la administración de esta Casa. Si esta maniobra prosperara, el normal funcionamiento de la UNLaM en sus dos únicas sedes, la de San Justo y la de Capital Federal, se vería seriamente perjudicado el próximo año.

Ante este nuevo intento de uso político, la comunidad académica de la UNLaM recordó que esta institución es un organismo nacional que depende del Congreso en lo que a su presupuesto respecta. Por lo tanto, es totalmente independiente del Gobierno municipal y de cualquier otro funcionario local, provincial o nacional y tampoco existe ninguna subordinación jurídica ni de ninguna naturaleza porque, como toda universidad nacional, es una institución autónoma y autárquica.

Si la maniobra política que se intenta prosperara, la UNLaM se vería seriamente perjudicada el próximo año.

El secretario académico de la UNLaM, Gustavo Duek, remarcó que el edificio mencionado por Espinoza, en González Catán, “no tiene relación con esta institución porque no hay ningún convenio firmado y ese espacio físico no pertenece a esta Universidad”. Por eso, consideró “pertinente aclarar que la gestión y estrategia de crecimiento de la UNLaM es propia y está fundada en planes de desarrollo aprobados por el Rectorado y el Consejo Superior”.

Autonomía y autarquía
Esta Universidad fue creada por una ley del Congreso de 1989, cuenta con un presupuesto nacional y la toma de decisiones es propia e independiente de cualquier poder político. De hecho, explicó Duek, su presupuesto “es determinado por el propio Congreso, en base a dos planillas, la A y la B”. La planilla A “se conforma por valores históricos que se van ajustando año a año” y la B, “de alguna manera, va compensando los desajustes que se producen en la A”, agregó el secretario académico. Lo que está en juego son los 60 millones de pesos que están asignados para el período 2018 en la planilla B.

“Esa planilla nada tiene que ver con fondos que sean otorgados para apertura de nuevas sedes, sino que compensan a la planilla A y son asignados en base a un modelo normativo aprobado por la Secretaría de Políticas Universitarias y del Consejo Interuniversitario Nacional que contempla la cantidad de alumnos, la actividad académica y la complejidad de las carreras. De ninguna manera, esos fondos pueden ser desviados a una apertura de sede o ampliación de cargos, sino que tienen por finalidad atender gastos de funcionamiento de las sedes actuales”, amplió.

 

*Comunicado de la Unlam publicado en el 1Digital

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