Archivo general de la Nación digitaliza documentación

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Actas de gobierno del Virreinato del Río de la Plata, fotografías de la construcción del Puerto de Buenos Aires, registros fílmicos de noticieros cinematográficos de la década del 40’, decretos de 1951 del ex presidente Juan Domingo Perón, son parte del inventario de la historia argentina que se atesora en el imponente edificio de avenida Leandro Alem 246, en el bajo porteño.

ARCHIVONACION “Además de ser una fuente de estudio clave para investigadores e historiadores, el Archivo es un lugar donde se resguardan derechos de los ciudadanos y memoria institucional”, dijo a Télam el sociólogo Juan Zabala, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director de la institución.

La entrevista transcurre mientras Zabala guía el recorrido por el proceso de trabajo, hecho por decenas de personas pertrechadas con suaves cepillos de cerda, translúcido ‘papel Japón’ de pura celulosa, adhesivo soluble al agua, folios de fino papel libre de ácido, hermosas carpetas rojas de cartulina con ph básico.

“En papel sabemos que no podemos digitalizar todo ya porque son 25 mil metros lineales de documentación que tiene que estar catalogada, clasificada, descripta, limpiada y restaurada antes de ser digitalizada, pero lo vamos haciendo con fondos documentales estratégicos”, contó Zabala, investigador en el Instituto de Estudios Sociales de la Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes.

Sin contar el presupuesto para salarios del personal -unos 120 expertos-, el Archivo dispuso de un financiamiento especial de 20 millones de pesos iniciales, que sirvió para acondicionar los lugares y comprar equipamiento, como varios escáner de tecnología única en el país.

La Corporación Andina de Fomento -ahora Banco de Desarrollo de América Latina- destinó además 15 millones de dólares a un nuevo edificio a construir en una manzana de la derribada cárcel de Caseros, con normas adecuadas para albergar el archivo.

Zabala confesó haber “padecido archivos” en su historia como investigador y admite que la experiencia algo tiene que ver con trabajar ahora tratando de “que los archivos de las instituciones estén en mejores condiciones”, función básica del AGN.

Doctorado en Historia de la Ciencia, Zabala se vinculó al Archivo como asesor para un proyecto de modernización, que comenzó con Florencio Randazzo como ministro de Interior en 2008.

“Estamos tratando de traer el Archivo al Siglo XXI y esa base de datos tiene que ser consistente y estar accesible, así que pasar a ese soporte el archivo onomástico del Siglo XIX es un trabajo que no es automático porque implica todo un proceso”, dijo.

Unas 2.000 horas de audio de discursos oficiales y registros de la Subsecretaría de Prensa y Comunicaciones, incorporados al AGN por ser su función la de archivo del Poder Ejecutivo, incrementan su registro con los discursos presidenciales actuales.

Las primeras series documentales datan del 1600, que son censos de los pueblos indígenas para determinar el tributo que tenían que pagar a la autoridad colonial española, lo que permite reconstruir cuáles eran las poblaciones de entonces, qué producían y con qué estructura jerárquica.

Los fílmicos de noticieros de principio de siglo de Cinematografía Valle y estudios Glücksmann, además de Sucesos Argentinos y Noticiero Panamericano, que antes estaban disponibles pidiendo turno para ver y luego grabar en DVD, está ahora inmediatamente accesible, cargados en el servidor.

El poder de la imagen es resignificado con la digitalización de unas 400 mil fotografías con escáner de pequeño y gran formato.

La posibilidad de que esos fascinantes registros visuales se pongan a sólo un “clic” del espectador que quiera asomarse al balcón de la historia nacional y vea tanto un pomposo desfile del “Centenario”, como un mitin popular del fondo de “Caras y Caretas”, amplía el derecho a la información de un único país registrado por diversas miradas, como legado para la posteridad.

*agencia Télam

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